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jueves, 31 de mayo de 2018

Henry Archer: El Inventor de la Perforadora

La tijera fue en los primeros años de las estampillas postales, el instrumento que permitía separar cada sello del pliego en el que había sido impreso. La molestia que ello causaba, sobre todo en los casos en los que debía despacharse mucha correspondencia, hizo pensar en la necesidad de crear un sistema más ágil para la separación de las estampillas.

A partir de 1848 Henry Archer (1799-1863), abogado irlandés y empresario de ferrocarriles, empezó a trabajar en la idea de una máquina que permitiera perforar los pliegos de sellos, a fin de permitir su separación manual, sin necesidad de recurrir a ningún instrumento.

Antigua máquina perforadora de sellos, Museo Smithsonian.
En 1850, tras una serie de pruebas, Archer pudo construir una máquina perforadora eficiente, que ofreció en venta a la Administración Postal británica, que pagó por ella cuatro mil libras esterlinas. 

A partir de 1854, todas las estampillas británicas fueron perforadas.

En el Ecuador, las primeras estampillas no contaron con esa innovación, pese a que se hicieron once años después de su puesta en marcha, porque fueron de factura nacional y no había una máquina perforadora en el país. Las primeras estampillas ecuatorianas con dentado se pusieron a la venta el 1 de septiembre de 1873.

Artículo originalmente publicado en AFE el 19/7/2015, recuperado tal cual el original, pero con diferente imagen.

Matasellos, Entero Postal y Estampilla. ¿Cuál Nació Primero?

Italo Bongiovanni

Los orígenes del servicio de correo son muy antiguos.  Prácticamente cuando  una etnia extendió sus límites afuera de su propia comunidad, empezó la necesidad de establecer un sistema ágil de comunicación entre sus miembros. Se puede imaginar cómo esta necesidad se hizo indispensable en el caso de inmensos imperios como el Chino, en el que se creó un servicio de correo ya desde el 4.000 A.C.

Mensajero chino (siglo XVI)
Este servicio funcionaba solo para el estado y el mal funcionamiento le costaba la vida al cartero, razón por la cual operó de forma satisfactoria, sin necesidad de sellos postales.
Con posterioridad se establecieron servicios de correo,  exclusivamente para las necesidades oficiales,  en el impero Persa , en Egipto y en Grecia. En este último lugar, los carteros se llamaban “emeroforos” (portadores de noticias), y el servicio estaba disponible también para los particulares; hasta el día de hoy la palabra hemeroteca indica el lugar donde se conservan diarios y revistas.
De los romanos tenemos algunas noticias más: ellos crearon una  red de carreteras de 200.000 km, la misma que utilizaban para trasladar velozmente las tropas. El servicio de correo estaba organizado con carros para el servicio normal y con caballos para el servicio expreso, con cambios fijos y programados de los caballos y de los jinetes. Las familias nobles, siempre en lucha entre ellas, prefirieron siempre correos privados, más frente a manipulaciones y, por ende, más reservados.
Con la caída del imperio romano todo esto se perdió. Europa entró en un periodo de oscurantismo civil e intelectual con una fragmentación del poder y luchas sangrientas para defender pequeñas zonas de territorio. Las únicas organizaciones supraterritoriales fueron las de los monasterios que, necesitando de un contacto continuo con Roma, crearon un servicio de correo que funcionó de forma aceptable y que lógicamente estaba al solo servicio de la política.
En el 1.500, al fin del Medioevo, la situación geopolitica de Europa era  más estable, así que una familia del Norte Italia , los Tasso de Camerata Cornello, organizó correros a caballo para toda Europa. Se mantenía el riesgo de pérdida, pues la posibilidad de asaltos estaba siempre presente, así como accidentes ocasionales, o la deshonestidad del mensajero que se apropiaba del envío, sobre todo si contenía dinero. 
Se decidió por lo tanto de hacer pagar el importe a  quien recibía el correo, práctica que graves pérdidas al servicio y lo hizo de costo elevado, lo que limitó su uso a los nobles, a los ricos comerciantes y las instituciones públicas.
En el siglo XVII todos los estados europeos tuvieron que hacerse cargo del servicio de correo que continuó todavía con  graves fallas de servicio y abusos. La Republica de Venecia, en el intento de solucionar los problemas, empezó a vender en 1608, para que fueran las únicas autorizadas para el correo, hojas con el precio impreso y con el emblema de la República; fueron los primeros enteros postales.

Papel sellado de la República de Venecia (1608)
En el 1661 en Gran Bretaña, el director del servicio estatal de correo, Sir Henry Bishop, decidió controlar los tiempos necesarios en la entrega de la correspondencia y ordenó la fabricación de un fechador de madera con la indicación del día y el mes.
Solo el 6 de mayo de 1840 se puso en circulación el invento de Sir Rowland Hill: el sello postal.


Imágenes del Artículo original de Italo del 15 de julio del 2012 piblicado por AFE, fueron recuperadas en el blog Sociedade Filatélica Numismática Guardesa a quienes manifestamos agradecimientos.

viernes, 6 de octubre de 2017

Resello y Sobrecargo: Los Primeros Sobrecargos del Ecuador.

Resello: se refiere a la impresión sobre la estampilla de una alusión a un tema por su celebración o para conmemorar el mismo, se realiza ante la falta de previsión del correo al no haber a tiempo ordenado una emisión o por deseo de la autoridad a último minuto de conmemorar un acto. 

Sobrecargo: se refiere al cambio de valor del sello por una necesidad insolventada en el correo para franqueo, en ambos casos se  usan para el hecho stock de sellos disponibles al momento en bodegas. 

Si buscamos leyes, Registros Oficiales y demás soportes legales de Sobrecargos y Resellos hechos en Ecuador, posiblemente cubriremos un porcentaje medio de legalidad de los mismos, la informalidad imperante en el Ecuador del siglo 19, la falta de caminos hacia poblaciones alejadas y divididas por la difícil  geografía de nuestro país, más que nada por la Cordillera de los Andes, la centralización en Quito y Guayaquil de stocks han hecho que dejemos de coleccionar únicamente series “legales” y busquemos todo lo disponible y hasta lo imposible. 


En una de las tantas páginas de álbum de Ecuador antiguas, que se ofrecen en internet, destaca una con varios sobrecargos, cataloga 4 sobrecargos emergentes de diferentes valores; el 4 cvos. sobre 1 real naranja, el CINCO CENTAVOS sobre 20 c. gris-azul, el DIEZ CENTAVOS sobre 50 c. verde, y finalmente cataloga el número 3 sobre 1c. café. Analizando existencias: del 4 cvos. Sobre Un Real naranja conocemos 2 ejemplares sueltos, existe literatura filatélica que argumenta que es falso, del CINCO CENTAVOS sobre 20 c. hay una docena de sellos y del DIEZ CENTAVOS sobre 50 c. mas de 100 ejemplares, inclusive algo así como 4 o 5 cartas en existencia. Del sobrecargo 3 sobre 1c. café existen 2 sellos usados, el uno sobrecargado en rojo y el otro en negro. 

La autencidad de todos estos sellos excepto el verde, queda en duda, hasta el momento que se encuentre alguna carta o fragmento con los mismos, solo existen con el DIEZ CENTAVOS hasta el momento, pero es interesante saber que este álbum reseñó en su momento otros 2 sellos antes y uno posterior al 50c. verde sobrecargado con Diez Centavos.