domingo, 10 de julio de 2011

Un Entero Postal y Dos Escritores

Juan Pablo Aguilar Andrade

Entre las varias piezas postales que coleccionamos los filatelistas, los enteros, sobre todo las tarjetas, pueden considerarse como las más completas, pues a las características propias de los sellos de correos unen la de ser un documento que cuenta historias: primero, la historia del camino recorrido por un mensaje y, después, aquello que el texto escrito por el remitente nos dice sobre personas, lugares y tiempos pasados.

Hace poco cayó en mis manos un entero postal que prueba lo dicho. Es una tarjeta más bien común del año 1890: la número 4 de Costa Rica según el catálogo Higgins&Gage. Lo que me llamó la atención fue, más que la tarjeta en sí, la persona a la que iba destinada: Carlos R. Tobar, médico, escritor y político ecuatoriano de fines del siglo XIX y principios del XX.


La tarjeta fue franqueda en San José el 19 de enero de 1900 y su remitente era otro destacado escritor y político, el guatemalteco Máximo Soto Hall.

Carlos R. Tobar nació en Quito en 1853 y fue autor de varias publicaciones, entre las que se destacan sus novelas "Timoleón Coloma" y "Relación de un Veterano de la Independencia". Rector de la Universidad Central y protagonista de la política nacional durante el progresismo y el liberalismoa alfarista, tuvo destacadas actuaciones diplomáticas y fue uno de los candidatos a la presidencia de la República luego del asesinato de los Alfaro. Blanco de los ataques de diversos sectores políticos, optó por auto exiliarse en Barcelona, donde murió en 1920 (una biografía detallada de Tobar puede verse en Rodolfo Pérez Pimentel).

Soto Hall, por su parte, fue un importante escritor guatemalteco que a partir de su viaje por Europa estableció vínculos con varios políticos y literatos americanos y europeos. Fue un estrecho colaborador de Manuel Estrada Cabrera, el dictador de Guatemala en el que se inspiró Miguel Ángel Asturias para su "Señor Presidente". Al término de la dictadura, en 1920, Soto Hall inició un período de su vida en el que se estableció en varios países americanos, hasta su muerte en Buenos Aires en 1944.

´
Máximo Soto Hall (izquierda) y Carlos R. Tobar (derecha)

A la fecha en que envió la tarjeta que motiva estas líneas, Máximo Soto Hall se desempeñaba como Director de la Biblioteca Nacional de Costa Rica y, precisamente, se comunicaba con Carlos R. Tobar para agradecerle el envío de libros: "Ilustre amigo, gracias mil por sus libros enviados a la Biblioteca de mi cargo y más aún por el particular para mí".

Soto Hall se vale de la oportunidad para remitir a Tobar la novela que había publicado el año anterior y que se convertiría en su obra más conocida, "El Problema". En su mensaje, Soto pide a Tobar una opinión sobre su libro que, dice, "ha sido tan comentado y de maneras tan diferentes".


En efecto, "El Problema" despertó una viva polémica a raíz de su publicación y fue el centro de un nuevo debate en Costa Rica cien años después, en las décadas finales del siglo pasado. La novela entra en el campo de lo que podríamos llamar política ficción, y gira alrededor de la anexión a los Estados Unidos de una Centromérica en la que ya predomina el idioma inglés. Algunos han calificado este texto de Soto Hall como la primera novela antimperialista; de hecho, en el último período de su vida, el guatemalteco escribió importantes textos antinorteamericanos y se mostró un abierto partidario del general Sandino.

Interesante esta relación epistolar entre dos escritores. El ecuatoriano, autor junto con su hijo de la llamada doctrina Tobar, que se basaba en la necesidad de que los países americanos cierren filas contra los gobiernos dictatoriales, y los desconozcan; el guatemalteco, antimperialista pero servidor de una sangrienta dictadura que benefició a los intereses del capital norteamericano.

Y todo esto lo podemos averiguar y saber gracias a once líneas escritas al reverso de un entero postal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada